Cuando alguien te espera

Hay algo muy especial en este trabajo que no siempre se ve desde fuera.

Hay personas que te esperan.

A veces es una persona con Alzheimer que no recuerda bien muchas cosas, pero que sabe que alguien viene cada día.

A veces es alguien que mira el reloj, se asoma a la ventana o se queda cerca de la puerta.

No esperan solo ayuda.

Esperan presencia.

Esperan conversación.

Esperan una cara conocida.

Esperan ese pequeño momento que rompe la soledad del día.

En este trabajo hacemos muchas cosas:

limpiamos, preparamos comidas, ayudamos a levantarse, cambiamos protecciones, organizamos la casa.

Pero muchas veces lo más importante no aparece en ninguna ficha de misión.

Es simplemente llegar.

Y cuando alguien te está esperando, entiendes que tu presencia, aunque parezca pequeña, ocupa un lugar muy grande en su día.