Oficio

Me convertí en asistente de vida después de haber trabajado en un centro para personas con discapacidad intelectual.
En ese momento, mi trabajo era únicamente de limpieza. Pero poco a poco el oficio empezó a interesarme, hasta que tuve la oportunidad de dedicarme plenamente a él.

Veo este oficio como un intercambio.
Incluso como una forma de egoísmo positivo: ayudas a los demás y, al mismo tiempo, eso te hace bien a ti.
¿Egoísmo o reciprocidad? Probablemente un poco de ambos.


Lo que este oficio me ha enseñado

Este oficio me enseñó la verdadera paciencia.
No la paciencia de palabra, sino la de saber escuchar de verdad, estar presente, concentrarse únicamente en la persona, sin distracciones.

Me enseñó el saber hacer, pero sobre todo el saber estar.
Adaptarse a las necesidades de cada persona, incluso cuando para nosotros son cosas simples, pero para ellos son esenciales.


Lo que la gente no ve

Mucha gente piensa que este oficio se limita a limpiar, a hacer tareas básicas o a cuidar únicamente a personas mayores.
La realidad es mucho más amplia.

He acompañado a niños de 7 años y a personas de hasta 104 años.
Es un oficio muy humano y accesible, pero a veces también muy duro a nivel emocional.

Cuando haces este trabajo con vocación —y no solo por el sueldo o por cotizar— todo cambia.
Puedes vivir momentos muy bonitos: una sonrisa, una mirada, una conversación…
Pero también situaciones muy difíciles, como acompañar a un niño gravemente enfermo.
Para mí, eso es incluso más duro que una muerte.

Nunca se puede prever todo.
Un día puede cambiar de un momento a otro: el planning, una urgencia, o llegar a casa de una persona habitual y encontrarla fallecida.

Cuando haces bien tu trabajo, la mayoría de los beneficiarios —así llamamos a las personas acompañadas— quieren que te quedes para siempre.
Pero no puedes estar en todas partes ni complacer a todo el mundo.

A veces te piden cosas que no están permitidas o para las que no te sientes capacitado.
En esos casos, hay que saber decirlo, explicarlo y avisar a la oficina si es necesario.
Si no, todo se bloquea, para ti y para los demás.


Por qué este diario

Creé este blog porque siempre tengo proyectos en la cabeza y porque escribir es algo que hago de manera natural, muchas veces sin darme cuenta.

Si quieres saber realmente qué es el oficio de asistente de vida,
te invito simplemente a leer los artículos de este diario.