Una tarde sencilla

Hoy también ha sido un día muy tranquilo.

He empezado por la tarde en casa de un hombre que vive en una granja. Mi intervención consistía en ayudarle con algunas tareas y hacer la compra. Primero recogimos un poco la casa juntos y después fuimos al supermercado. Al volver, pusimos una lavadora y, cuando terminamos, ya era la hora de irme.

La siguiente intervención fue recoger a un adolescente en el colegio para acompañarlo hasta su casa. Cuando llegamos, merendó y después sacamos a pasear a su perro. Al volver, se puso a hacer los deberes mientras yo aprovechaba para ordenar un poco su habitación. Luego me quedé haciéndole compañía, ya con su madre en casa, hasta la hora de marcharme.

La última intervención del día fue simplemente para hacer compañía y preparar la cena.

En definitiva, una jornada bastante tranquila.