Categoría: Reflexiones

  • La calma engaña

    Hay semanas que parecen más fáciles. Todo está mejor organizado. Los trayectos tienen sentido. Las intervenciones son más tranquilas. Y entonces uno respira. Siente que por fin todo va bien. Que el ritmo es más llevadero. Que el trabajo pesa un poco menos. Pero esa calma, a veces, engaña. Porque basta un pequeño detalle para…

  • El ritmo real del trabajo

    Hay semanas en las que todo se acelera. Los horarios cambian. El planning se mueve. Los días empiezan antes de lo habitual y terminan sin que te des cuenta. Y en medio de todo eso, tienes que adaptarte. Pasas de empezar a las seis de la mañana a estar tomando un café con alguien unas…

  • A veces el trabajo no es lo que esperas

    Hay días en los que todo está planificado. Sabes a qué hora empiezas, dónde vas y qué tienes que hacer. Y hay otros días en los que nada sale como estaba previsto. Un servicio que termina antes. Una llamada inesperada. Una compra improvisada. Una jornada que termina antes de lo que imaginabas. En este trabajo…

  • Cuando alguien te espera

    Hay algo muy especial en este trabajo que no siempre se ve desde fuera. Hay personas que te esperan. A veces es una persona con Alzheimer que no recuerda bien muchas cosas, pero que sabe que alguien viene cada día. A veces es alguien que mira el reloj, se asoma a la ventana o se…

  • La calma también es trabajo

    Hay temporadas en las que el trabajo se vuelve más ligero. Menos urgencias. Menos tensión. Menos imprevistos. Y curiosamente, a veces eso nos descoloca. Estamos tan acostumbrados a resolver problemas, a correr, a adaptarnos constantemente, que cuando todo va bien casi parece que falta algo. Pero no. La calma también es parte del oficio. La…

  • A veces, que todo vaya “tranquilo” ya es suficiente

    Hay días en los que no pasa nada extraordinario. No hay urgencias, no hay grandes emociones, no hay gestos heroicos. Y, sin embargo, son días importantes. Preparar una comida con calma. Detectar un problema en una casa y avisar a tiempo. Acompañar a alguien a una actividad, devolverlo a su hogar. Insistir sin forzar, esperar…

  • Cuando el respeto no es inmediato

    Hoy me quedo con una idea que vuelve muchas veces en este trabajo: no siempre te reciben con confianza, y a veces ni siquiera con respeto. Hay personas que llegan a rechazarte desde el primer momento. No por lo que haces, sino por lo que representas. Por ser hombre. Por ser nuevo. Por estar “ahí”.…

  • Sostenerse, a pesar del cansancio

    Hay días en los que todo exige más esfuerzo. Más paciencia, más energía, más adaptación. El cansancio se acumula, los imprevistos se suceden, y a veces parece que uno corre detrás del tiempo sin alcanzarlo nunca. En esos momentos, sostenerse ya es un trabajo en sí mismo. Sostenerse no es hacerlo todo perfecto. Es continuar…

  • Estar ahí

    En este oficio, no siempre se hace algo visible. A veces, simplemente estamos ahí.Sentados. En silencio. Escuchando. Y, sin embargo, es en ese momentocuando algo ocurre. La gente habla.O no habla.Pero sabe que no está sola. Este trabajo me ha enseñado algo esencial:estar presente, a veces, vale más que hacer.

  • Ser escuchado

    Este trabajo me ha enseñado que el mayor deseo de las personas, por lo general, es ser escuchadas. No necesariamente aconsejadas.No necesariamente ayudadas.Simplemente escuchadas. Cuando entramos en la casa de alguien, llegamos con nuestras tareas, nuestro horario, nuestro rol.Pero muchas veces, lo que la persona realmente espera es un momento en el que pueda hablar…