Sostenerse, a pesar del cansancio

Hay días en los que todo exige más esfuerzo.

Más paciencia, más energía, más adaptación.

El cansancio se acumula, los imprevistos se suceden, y a veces parece que uno corre detrás del tiempo sin alcanzarlo nunca.

En esos momentos, sostenerse ya es un trabajo en sí mismo.

Sostenerse no es hacerlo todo perfecto.

Es continuar a pesar del agotamiento, aceptar los propios límites, pedir ayuda cuando hace falta, aprender con el paso de los días.

Este trabajo me ha enseñado que el cansancio no es un fracaso.

Muchas veces es la señal de que has dado, de que has estado presente, de que lo has intentado.

Y a veces, sostenerse… ya es suficiente.