Una semana más fluida, pero no sin riesgos

Esta semana, en comparación con la anterior, ha sido mucho más tranquila.

Las prestaciones han estado mejor organizadas, los trayectos han sido más lógicos y, en general, todo ha fluido mejor.

He tenido más intervenciones de acompañamiento, de estar con la persona, que de tareas más técnicas. Momentos más calmados, más centrados en la presencia.

Ayer, por ejemplo, tuve que acompañar a un hombre tetrapléjico a hacer la compra. Y una vez más, queda claro que las calles no están adaptadas para las sillas de ruedas.

El hombre fue en su silla eléctrica durante unos diez minutos, incluso bajo la lluvia, mientras yo me dirigía en coche para encontrarnos en el supermercado y poder hacer la compra juntos.

El problema es que ese tipo de sillas no se pueden plegar y son muy pesadas, por lo que no es posible transportarlas en un coche normal.

Al terminar la compra, ocurrió un momento delicado. En la calzada había un pequeño reborde y al hombre le faltó muy poco para caer hacia atrás con la silla.

Por suerte, todo quedó en un susto.

Una vez comprobé que estaba bien, volví en coche a su casa para terminar la prestación.

En resumen, ha sido una semana mucho más fluida.

Pero incluso en los días tranquilos, el riesgo sigue estando presente.