
Mi resumen de la semana ha sido un poco de todo.
Por un lado, volví a tener contacto con una mujer que rechaza completamente a los hombres. Ya había intervenido con ella la semana pasada y la experiencia fue tan mala que pedí no volver a ir. Es lo que se llama derecho de retirada.
Aun así, por casualidad, casi cada martes por la tarde la persona que debe ir no puede, y terminaban llamándome a mí. Esta vez, ya no voy más.
También me pasó algo curioso con los horarios. Tenía una hora libre —algo bastante raro— y decidí adelantarme hacia la zona de la siguiente intervención. Llegué a las 9:55 cuando mi servicio era a las 10:30.
De repente, me llamaron para cambiar el horario a las 10:00. Me pareció un cambio bastante abusivo, pero aun así me dirigí hacia la persona. Justo cuando estaba llegando, me volvieron a llamar para decirme que volvía a ser a las 10:30.
Situaciones así se han repetido durante la semana:
cambios de horarios, modificaciones en la duración de las intervenciones, ajustes de última hora sin previo aviso.
Personas que esperan una ayuda a una hora concreta…
y al final todo cambia sin explicación clara.
En resumen, ha sido una semana bastante compleja.
No tanto por el trabajo en sí, sino por todo lo que lo rodea.
