Semanas de calma

Hoy también ha sido un día muy tranquilo.

En realidad, llevo dos o tres semanas bastante calmadas en el trabajo.

He empezado en casa de un hombre tetrapléjico para ayudarle a levantarse, acompañarle al aseo, prepararle el desayuno y recoger un poco la casa. Todo dentro de lo habitual.

Después he estado en casa de una mujer. En teoría debía ayudarla con la ducha, pero la rechazó. Así que aproveché para ordenar un poco y después me quedé charlando con ella hasta la hora de la siguiente intervención.

La tercera y última intervención fue para preparar la comida a un adolescente con autismo y acompañarle hasta que su madre llegara del trabajo.

En definitiva, un día sencillo.

Sin sobresaltos.

Y últimamente, eso se está convirtiendo en algo habitual.