Una semana movida

Esta semana ha sido bastante movida, con muchos cambios de horarios y de planning.

He tenido intervenciones como llevar a un adolescente autista al colegio. Eso implica empezar muy temprano: coger el coche de la empresa a las 6:15 para estar en su casa a las 7:00, despertarle, estimularle y prepararle la comida. Hay que estar constantemente pendiente, porque si no, se retrasa todo y llegamos tarde al colegio.

También he tenido intervenciones mucho más tranquilas, de las que se disfrutan: estar acompañando a la persona, ayudar en su día a día, tomar un café y reírse juntos.

Otras veces, me he encontrado con situaciones donde, al principio, no quieren hombres. Pero al final, la intervención termina yendo bien y el ambiente cambia completamente.

Ha sido una semana intensa.

Acababa bastante cansado cada día, tanto que no tenía energía para escribir.

Por eso lo escribo ahora.