Gestos simples, jornada fluida

Mi jornada comenzó hoy con tres cambios de planificación para las 8:15.

La primera intervención fue para levantar a un señor y acompañarlo al baño. Normalmente es para ayudarle con la ducha, pero como hace frío, se ducha menos. Lo instalé para que hiciera sus necesidades y, mientras tanto, ventilé su habitación y preparé su ropa.

Cuando terminó, le hice el aseo del rostro, lo vestí y lo senté a la mesa para que tomara el desayuno. Le coloqué sus audífonos, sus gafas y le llevé el desayuno junto con sus medicamentos.

Después pasé al baño para limpiarlo y a la habitación para hacer la cama. Cuando terminó de desayunar, lo acompañé nuevamente al baño y luego lo ayudé a sentarse en su sillón del salón.

Mientras él y su esposa descansaban, pasé la escoba. Después ya era hora de irme.

La segunda intervención fue para la preparación de la comida, pero sobre todo para estimular a la señora a que comiera, ya que tiene trastornos cognitivos. Al principio fue un poco difícil porque ya había comido algo, pero al final consiguió comer la entrada, la mitad del plato principal y el postre. Así que está bien.

La tercera y última intervención también fue para preparar la comida. Todo se desarrolló de forma muy sencilla, sin complicaciones.

Al final, fui a la oficina para enviar un correo con más detalles sobre la ficha de misión de la primera persona y luego me fui a casa.

Da gusto tener una jornada de trabajo sencilla (para mí) y saber que tengo la tarde y el fin de semana libres.