
Hoy ha sido un día fuera de lo común.
Por la mañana temprano fui a casa de una mujer con la que estuve hablando un buen rato. Me contó parte de su historia y la verdad es que fue bastante impactante. Después salimos a hacer la compra juntos y, al volver, limpié el suelo de la casa. Luego me quedé un rato más hablando con ella.
En principio esa era la única intervención que tenía prevista en mi jornada: de 8:15 a 11:00 en su casa. Después no tenía nada más programado.
Cuando terminé, me quedé un rato en el coche mirando el móvil, esperando por si me llamaban para otra intervención. Si no lo hacían, pensaba irme directamente a la oficina.
Casi media hora después, justo a las y media, me llamó una de las responsables para pedirme que fuera a casa de un hombre para ayudarle con la ducha y preparar la comida. No estaba muy lejos, así que fui directamente.
Cuando llegué, el hombre me pidió que fuera a hacer la compra. Antes de salir llamé a la oficina para confirmar si realmente hacía falta comprar algo. La responsable no estaba disponible, así que me pidieron que llamara a un compañero que había intervenido allí dos días antes y que había hecho la compra.
Hablé con él por teléfono y fui al supermercado. Algunas cosas no las encontraba y tuve que llamarlo un par de veces más, pero finalmente conseguí comprar casi todo. Solo faltaban unos dulces que quería el hombre, que no encontré, así que le compré algo parecido.
Cuando llegué con la compra, me dijo que todo estaba bien, salvo por esos dulces. Después me pidió que sacara la basura y empezó a insistir en que me fuera.
Así que mi jornada terminó una hora y media antes de lo previsto.
Antes de irme llamé a la empresa para avisar, y me confirmaron que podía marcharme si el hombre insistía.
Al final, fue un día corto y bastante fácil, si se puede decir así.
