
Hoy también ha sido un día muy tranquilo.
He comenzado al mediodía dando de comer a una mujer con problemas cognitivos. Aunque mezcla casi todas las palabras al hablar, consigue hacerse entender. La intervención era de una hora: prepararle la comida, recoger un poco la casa, cambiarle la protección y hacer lo que diera tiempo. Incluso pude adelantar trabajo preparando la sopa para la persona que interviene por la tarde, así tendrá algo menos que hacer.
Después he ido a otra intervención de dos horas para realizar tareas de limpieza, ya que la mujer apenas puede moverse. También aprovechamos para hacer algo de compra. Luego estuvimos conversando hasta la hora de irme.
En la siguiente intervención tenía que cambiar la protección y realizar una higiene íntima a una mujer encamada. Después le imprimí algunos documentos que me pidió y, como en las anteriores, también hubo tiempo para charlar.
La última intervención fue para dar de cenar y acompañar a un hombre hasta que llegara su esposa. Tras darle la cena, llegaron las auxiliares para cambiarlo y acostarlo. Yo me quedé esperando hasta que su mujer regresó.
Una vez llegó, fui a la oficina a entregar el coche de servicio y después regresé a casa.
Un día sencillo, sin sobresaltos. Y últimamente, eso también se agradece.
