Cuando la paciencia acaba dando sus frutos

Hoy hubo momentos malos y momentos muy buenos.

Al principio estuve con la señora que tiene trastornos cognitivos y que suele negarse a comer, pero hoy se negó completamente, incluso insistiendo. Intenté de todo. Quince minutos antes de irme, di la batalla por perdida y cogí la escoba para limpiar un poco la casa. Mientras barría, vi que sus zapatos estaban muy mojados, y creo que por eso anteayer la encontraron en el suelo. Le cambié los zapatos, guardé la comida que no quiso comer en la nevera y me fui.

La siguiente intervención fue muy agradable, porque tenía que llevar a una beneficiaria a la oficina para comer la galette des rois. La llevé al despacho (era la primera vez que lo visitaba) y conoció a otros compañeros y beneficiarios. Pasamos un momento muy bonito. Después la llevé de vuelta a su casa para continuar mi trabajo y me fui a la siguiente prestación.

Para mi sorpresa, tenía una hora de pausa, así que aproveché para escribir estas líneas hasta que llegó el momento de volver con la primera señora que no quería comer.

Cuando regresé, revisé lo que había escrito el enfermero. La señora seguía en rechazo, incluso durante los cuidados del enfermero. Fui a su habitación para ver cómo estaba y seguía en la cama desde el mediodía, o incluso desde la mañana. En el cuaderno también vi que el enfermero había anotado que no se trataba de bebidas derramadas, sino de orina, y que él había limpiado.

Le propuse comer la entrada y el queso del mediodía, pero volvió a negarse. Esperé casi hasta el final de la prestación, leyendo las notas de los enfermeros y de mis compañeros, intentando entender mejor la situación o encontrar otra manera de ayudarla a comer.

Solo unos minutos antes de irme, lo intenté una vez más… y esta vez sí. La señora tenía más energía y ganas, y consiguió comer la mitad de la entrada y el queso.

Después me fui un poco lejos (con unos 20 minutos de retraso) para preparar la comida de otra persona, donde todo se desarrolló como de costumbre.

Al final del día me sentí muy contento, tanto por haber conseguido que la señora comiera un poco, como por el buen momento pasado en la oficina.